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sábado, 1 de noviembre de 2014

Buscando a Jim


Fecha: Octubre de 2014
Lugar: Cementerio de Père-Lachaise (Paris, Francia)
Objetivo: Encontrar la mítica tumba donde yacen los restos de Jim Morrison


El cementerio de Père-Lachaise, ubicado al este de Paris es, no solo el más grande de la ciudad, sino uno de los más importantes del mundo. Sus 43 hectáreas contienen más de 70 mil tumbas, 5300 árboles y una infinidad de cuervos que le dan al lugar un aspecto solemne, aunque no lúgubre. Ideal para recorrer en una tarde otoñal


Inaugurado en 1804 y resistido inicialmente por los parisinos por encontrarse en las afueras de la ciudad, no fue hasta entrada la primera década del siglo XIX que comenzó a construir su mito, al recibir los restos de personalidades famosas de la cultura francesa como Moliere y La Fontaine
Entre sus huéspedes más famosos se encuentran el novelista Honoré de Balzac, el sociólogo Pierre Bourdieu, la bailarina estadounidense Isadora Duncan, las cantantes Edith Piaf y María Callas, además de celebridades como Frederic Chopin y Oscar Wilde.
Incluso su suelo alberga los restos del escritor argentino Juan José Saer y se pensaba enterrar ahí a Juan Bautista Alberdi, y a pesar de que su cadáver nunca llegó a Père-Lachaise, existe una lápida con busto a su nombre.

Pero su tumba más visitada es una de las más difíciles de localizar, además de ser la que más actos de vandalismo sufrió: la de Jim Morrison 



Cuando a principios de 1971, intentando escapar de la presión que suponía ser el líder de The Doors, Morrison se radicó en Paris con su novia Pamela Courson, nada hacía prever un final tan cercano.

Mostrándose amable con los pocos fans que lograban reconocerlo en sus largas caminatas por la zona de Le Marais, Mr Mojo Risin aparecía algo más delgado y de mucho mejor semblante que en la grabación de L.A Woman, su ultimo disco de estudio con la banda.
Sin embargo, el 3 de julio no sería un día más. De hecho sería el último de su vida
Lo habían empezado yendo al cine y lo continuaron viendo viejas peliculas super 8 en el departamento. Jim no paraba de toser, incluso a veces con sangre. Decidió darse un baño, mientras Pamela se acostaba, y cuando ella despertó, lo encontró inconsciente en la bañera.

El médico lo declaró muerto por un paro cardíaco y no requirió de una autopsia, lo que daría lugar a innumerables leyendas sobre la verdadera causa de su muerte, que muchos incluso pusieron en duda.


El tiempo apremiaba. Tenía solo 4 días en Paris y solo unas horas para recorrer el cementerio más famoso del mundo y encontrar su mítica tumba
Al ingresar, Père-Lachaise es como cualquier otro cementerio, salvo por el detalle que si te acercás a la oficina de informes podés solicitar un mapa para poder orientarte y encontrar alguno de sus puntos de interés

Pero, o el mapa no era demasiado claro o el jet lag que arrastraba desde Barcelona se estaba haciendo sentir, lo cierto es que en un momento, perdido y viendo que me alejaba cada vez más de la “zona turística” un empleado se acercó y me preguntó en francés a quien buscaba y me indicó que estaba yendo exactamente para el otro lado

Apuré el paso. Quedaban 40 minutos para el cierre del cementerio y por más glamour que tenga, la idea de pasar la noche junto a las tumbas más reconocidas de Europa no estaba en mis planes, así que volví a la Rotonda Casimir Perier que oficiaba de “kilómetro 0”  y seguí con  mi búsqueda.

 

Según testigos el entierro de Jim Morrison el 7 de julio de 1971 fue muy solemne, con solo un puñado de allegados (Pamela, su manager, su joven secretario y un par de amigos, entre ellos su ex compañero de facultad Alain Ronay)  que solo permanecieron el tiempo suficiente para dejar unas flores sobre su ataúd de 366 francos.

Y ahí estaba yo 44 años después tratando de orientarme con un mapa mal impreso en medio de bóvedas centenarias, incluso algunas abiertas.

Sentía que estaba cerca. Trataba de recordar como era esa tumba que había visto varias veces en fotos y si bien sabía que no era fácil de encontrar, también sabía que no era inaccesible.
Sin embargo me llamaba la atención la poca gente que había a mi alrededor. Hasta que ví a alguien que podría ayudarme.


De mediana edad, anteojos, barba y andar sereno, no se veía como un típico fan de Los Doors (yo tampoco), sino más como un estudiante de Puan, pero estaba seguro que buscaba lo mismo que yo.
Me acerco y le pregunto en inglés si estaba buscando a Jim Morrison. Me miró con aire de superioridad (“novato” debe haber pensado) y me dijo: “no, de hecho estoy buscando la tumba de (el poeta) Apollinaire. Pero creo que puedo ayudarte”
Agarró mi mapa y me dijo: “el problema es que estas confundiendo el número de lapida con el número de parcela. La de Morrison es la 46, así que es para el otro lado”.

París, la ciudad en donde los baños públicos se desinfectan automáticamente luego de cada uso y donde podés desenchufar y llevarte un auto eléctrico de la calle si no querés tomar su perfecto servicio de transporte público, no era capaz de dividir con números y letras las tumbas de las parcelas de su cementerio más famoso.

Volví a la Rotonda, el lugar que había pasado tantas veces para orientarme, caminé unos pasos, y cuando pensé que el estudiante de Letras había fallado en su orientación empecé escuchar algo de música. Seguí el sonido, que ya reconocía como Riders on the Storm, y finalmente, semitapada por un árbol y detrás de un vallado la tumba más famosa de Père-Lachaise se hizo presente

 

Es extraño describir lo que sentí. No éramos más de diez, algunos fumaban, otros escuchaban música, alguno parecía llorar. Yo sacaba fotos tratando de no caerme subido a un monumento que ayudaba aun más a la privacidad de ese pequeño espacio.
Me tomé unos minutos en silencio para recordar al mito aprovechando los últimos rayos de sol de la tarde parisina y me fui, dejando a Jim seguir con su sueño eterno
 


 

*La hipótesis más aceptada sobre la muerte de Morrison está relacionada a la inhalación de heroína de máxima pureza, lo que sumado a los problemas respiratorios de Jim, sus años de excesos y la poca respuesta de Pamela,  llevaron al paro cardíaco que acabó con su vida


@aledocarmo

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ray Manzarek 1939- 2013

El fuego se apagó



El legendario tecladista de The Doors, Ray Manzarek, falleció el lunes pasado a los 73 años víctima de un cáncer de las vías biliares.
De ascendencia polaca, Raymond Daniel Manczarek, Jr tal su nombre completo, nació y se crió en Chicago, la cuna del blues, sonido que desde pequeño despertó su interés.

Seguramente otra hubiese sido su historia si en su adolescencia su entrenador de básquet no lo hubiese obligado a jugar de base, decisión que lo hizo abandonar definitivamente el deporte para concentrarse en sus otras dos pasiones: el cine y el piano

A pesar de haberse graduado en Economía a los 23 años, decidió estudiar cine en la Universidad de California en Los Angeles, donde conoció a dos personas que cambiarían su vida: su futura esposa Dorothy Fujikawa y su compañero músico Jim Morrison, con quien se decide a formar una banda de blues en 1965 luego de un encuentro en la playa

Hasta ese entonces Manczarek despuntaba el vicio tocando en fiestas estudiantiles junto a sus hermanos Pat y Jim en el grupo Rick and The Ravens, lo que le había otorgado cierta experiencia. Con el ingreso de Morrison a la banda surgió la posibilidad de grabar un demo, cuyo resultado no dejó satisfechos a los miembros, lo que derivó en la metamorfosis hacia un nuevo proyecto bautizado (gracias al libro The Doors of Perception de Aldous Huxley basado en la famosa frase de William Blake: "Si se abrieran las puertas de la percepción todas las cosas se mostrarían tal como son...infinitas") como The Doors; que consistía de Morrison en voz y letras, Manzarek (ya sin la c en su apellido) en órgano , el ultimo baterista de The Ravens John Densmore y el guitarrista Robby Krieger, ambos conocidos por el tecladista en un retiro espiritual de meditación budista

Al poco tiempo la banda comenzó a hacerse un nombre en la escena de pubs californianos, oficiando como house band, primero del London Fog y luego del célebre Whisky a Go Go, hasta que finalmente lograron un contrato de grabación con Elektra Records para grabar su álbum debut en 1966.

Su primer disco, autotitulado, salió a la venta al año siguiente y rápidamente se convirtió en un suceso de ventas, llegando al puesto número dos de Billboard gracias a la mordaz interpretación de Morrison, la influencia de ritmos latinos en la ejecución percusiva de Densmore, el arranque blusero de Krieger y sobre todo el particular sonido psicodélico de órgano Vox Continental de Manzarek que llevaron a temas como The end y especialmente Light my fire a convertirse en clásicos inoxidables de la historia del rock. Al no contar con bajista en estudio, Manzarek además se hacía cargo de los bajos en su piano Rhodes

El éxito no se repetiría en su siguiente lanzamiento: Strange days (consistente en parte en descartes del primer disco), lanzado el mismo año, en donde Manzarek experimentaría con el uso de sintetizadores; pero si en su tercer opus: Waiting for the sun de 1968, que alcanzaría el anhelado puesto número uno en el chart norteamericano de la mano del hit Hello, I Love You

Su cuarto trabajo The soft parade (1969) despertaría polémica entre sus fanáticos al incluir delicados arreglos de cuerdas y vientos, lo que llevaría al grupo a endurecer su sonido en los siguientes dos lanzamientos: Morrison Hotel (1970) y L.A Woman (1971)

Para esa época The Doors se habían convertido en un icono del movimiento flower power, combinando tanto los ideales del hipismo como el oscurantismo beatnik, enarbolando a Morrison como símbolo del líder rebelde rockero marcado por los excesos, que finalmente lo llevarían a la muerte el 3 de julio de 1971 en Paris

A pesar de la desaparición de Morrison, el trío decidió seguir adelante con Manzarek en la primera voz lanzando dos álbumes más: Other voices y Full circle. Pero la magia se había ido y al poco tiempo decidieron disolverse

Los proyectos post Doors de Manzarek (tres discos como solista y dos junto al grupo Nite city junto a Nigel Harrison de Blondie) no volvieron ni por asomo a gozar de la popularidad de su antigua banda, a la cual terminaría volviendo de alguna que otra forma, además de ejercer el rol de productor para bandas como los punks de X

Sus últimos años lo encontraron colaborando junto a Krieger en The Doors of the 21st Century, proyecto con el cual visitó la Argentina por primera vez en 2004 en un recordado show en el Estadio de Vélez Sarsfield con Ian Astbury de The Cult en la piel del Rey Lagarto.
El proyecto (por problemas legales con el baterista John Densmore), ya sin Astbury, mutó en Riders of the storm y finalmente en Manzarek/Krieger, girando por el mundo y reflotando la magia de aquellos dorados 60s, que con la muerte de Manzarek pierden a uno de sus instrumentistas más destacados